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23 may. 2019 | Diario La Rioja | CONCHA ANDREU, CANDIDATA DEL PSOE A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO DE LA RIOJA

En los dos artículos anteriores, cuya publicación amablemente facilita este periódico, he escrito sobre las dos prioridades que tengo como candidata a la Presidencia de La Rioja: el crecimiento económico y el empleo y la igualdad. Hoy, quiero dedicar mis argumentos y mis razones para explicarles el principal objetivo de mi proyecto político y el de mi partido: conseguir un cambio en La Rioja después de 24 años de gobiernos de los mismos haciendo siempre lo mismo.

Es el cambio. De eso de trata. De cómo conseguirlo y para qué conseguirlo. Empecemos por este último apartado.

Quiero que los riojanos sientan como algo próximo y transparente a la Administración que, junto con la municipal, está en primera línea. El derecho a la autonomía llegó a La Rioja vinculado con la democracia.

Además de por su autogobierno, La Rioja como Comunidad tiene que estar comprometida en el asentamiento de los valores democráticos de nuestra sociedad. Su justificación tiene que basarse en su cercanía a los riojanos y a las riojanas por medio de la transparencia como antídoto de las prácticas clientelares, los abusos y la opacidad.

Y aquí voy a hacer una referencia concreta a la gestión que se ha hecho durante esta legislatura de las concesiones para obtener autorizaciones de plantaciones de viñedo. Sabiendo que la viña es en nuestra región para muchas economías familiares la primera, y a veces única fuente de obtención de ingresos, y de que también complementa muchas rentas, Ceniceros ha jugado de forma artera con las expectativas de los solicitantes, utilizando la arbitrariedad y la discrecionalidad, el favoritismo y el fraude.

Pero los principios básicos de la gestión han de ser la ley, la transparencia y la igualdad. Estos principios aseguran que la pauta de conducta sea la honestidad frente al fraude y la objetividad frente a la parcialidad. Cuando se trata de lo público, cualquier desliz se convierte en una mancha enorme. Es la sombra de la sospecha que mina la confianza de los ciudadanos en las instituciones que los representan y cuya aportación al bien común administran. Quiero ser presidenta para que se elimine toda sombra de sospecha y siempre haya luz, justicia y claridad.

Conseguir el cambio también significa volver sobre algunas de nuestras mejoras señas de identidad, que hoy están olvidadas e infrautilizadas. Nuestra Comunidad tiene una referencia no explotada lo suficiente como es la de ser el lugar donde se encuentran los primeros textos escritos en lengua castellana.

La lengua castellana, conocida mundialmente como lengua española, aporta además de cultura y sentimientos un potencial económico que está todavía muy poco desarrollado. Debe ser el Gobierno de La Rioja quien contribuya a potenciarlo. Y conseguir el cambio también conlleva modificar dos políticas que han demostrado ser perjudiciales para los intereses generales.

Por un lado, soy consciente de la situación del déficit y elevada deuda de nuestra comunidad autónoma. En consecuencia, me propongo reducir los gastos innecesarios o suntuarios e incrementar los ingresos con una política fiscal progresista y justa que garantice la calidad de los servicios públicos y la inversión para el desarrollo productivo.

Por otra parte, cambiaré la forma de asignar los recursos a los municipios de nuestra región. En estos 24 años se ha hecho de una gestión que debiera ser justa y objetiva una palanca para hacer y conseguir favores y privilegios.

En la historia de nuestro país a esta norma de conducta se le llamaba caciquismo. Pues se acabó. Mi política será que cada municipio tendrá los recursos, ayudas e inversiones que justa y objetivamente necesite, se siente quien se siente en la silla de la alcaldía de su ayuntamiento. Ni partidos, ni colores, ni los míos, ni los otros. Gobernaré para todos por igual.

Durante los últimos años, he representado a La Rioja en múltiples foros como portavoz de la oposición y también como miembro de la dirección del PSOE de Pedro Sánchez. Me ha servido para adquirir experiencia y para aprender lo importante que es hacerse escuchar y reconocer en la España autonómica.

Me desespera la resignación con la que Ceniceros ha aceptado durante todo este tiempo el que a La Rioja se le ninguneara por parte del Gobierno de Rajoy. Tuvo que llegar Pedro Sánchez a La Moncloa para que lo recibieran en representación de La Rioja. Conmigo, La Rioja va a contar, como ya ha contado durante este último año de gobierno socialista.

Pero lo primero que tiene que contar en democracia son los votos, los de todos ustedes. Hace unos días, un dirigente muy próximo a Ceniceros decía que lo mejor es que los riojanos se abstuviesen, que no había que votar tanto como hicimos el pasado 28 de abril. Creo que los cambios se construyen con mucha participación, sumando todas las voces en las urnas y haciendo valer la fuerza de la mayoría. Aspiro a obtener su confianza en forma de voto el próximo domingo. Quiero liderar un Gobierno de cambio para La Rioja. Por eso le pido el voto para el PSOE, el único cambio posible.