MANIFIESTO 25N. Día Internacional contra la Violencia de Género. PLATAFORMA 8 MARZO

Comparte esto:

Jennifer, Celia, Mª del Pilar, Mª Adela, Mª Paz, Dolores, Mª delCarmen, Patricia, Doris, María José, Silvia, Mar, María Soledad, Josefa, Francisca de Jesús, Mª Magadalena, Raquel, Martha, María Isabel, Cristina, Alí, María Judith, María Isabel, Mari Paz, Leyre, A.B.V.O., Estela, N.B., Ivanka, María Dolores, Eva, Yésica, Jhoesther, nombre desconocido, Sara Mª de los Ángeles, Nuria, Magette, Manoli, Aicha, Anna María, María José, Fátima, Yolanda, Sacramento.

Son los nombres de cada una de las 44 mujeres asesinadas en lo que va de año por la violencia machista. Más de 972 desde el año 2003. Mujeres con nombres, apellidos, historias, trabajos, familias.

Cada persona puede asumir un papel clave en la defensa de la memoria de estas 44 mujeres que, en ningún caso, son un simple número. Por ellas, que ya no pueden hacerlo, asumamos nuestro papel en la sociedad para acabar con la violencia patriarcal y estructural que acaba matando a las mujeres. Está en nuestra mano condenar cada uno de los machismos cotidianos que convierten a las mujeres en sujetos de violencia. Desenmascarar a los misóginos desde el primer chiste machista; poner en evidencia a los violentos desde el primer desprecio público. Reivindiquemos la igualdad en cada espacio para que otras mujeres tengan la oportunidad que Leyre, Sara, Magget… no tuvieron.

Exijamos mayor formación de los profesionales que atienden a las mujeres y a sus hijos e hijas, para que los errores de valoración no acaben llevando a ninguna otra víctima al cementerio.

En este Día Internacional contra la Violencia de Género, afirmamos con rotundidad que no cesarán ninguno de nuestro esfuerzos en esta lucha, que seguiremos trabajando con las instituciones y con cuantos agentes estén implicados, tanto para educar a los y las jóvenes en una igualdad real y contra la violencia machista, como para proteger a las mujeres y a sus hijos e hijas desde el primer Indicio.

2018 vuelve a ser un año plagado de escándalos machistas. La sentencia dictada contra Juana Rivas o la del caso de La Manada. El alarmante aumento de casos de violación grupal. La descarada y reiterada desidia, cuando no abierta hostilidad del poder judicial, con casos tan sangrantes como el titular del juzgado de Violencia sobre la Mujer número 7 de Madrid, dirigiendo insultos directos a una víctima de Violencia de Género.

Pedimos que se modique la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género ampliando la propia definición de violencia de género, cumpliendo con lo ratificado dentro el Convenio de Estambul en 2014. Es decir, que se incluyan las violencias contra las mujeres fuera del ámbito de la pareja o expareja, que se incorpore la violencia sexual, laboral, institucional y también que se incorporen los vientres de alquiler y la prostitución como violencia de género.

Igualmente, solicitamos que se desarrollen planes de formación y sensibilización contra la violencia de género de obligado cumplimiento al personal sanitario, educativo, jurídico y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con cursos mantenidos en el tiempo, actualizados y evaluables.

Exigimos la puesta en marcha inmediata del Pacto de Estado contra la Violencia, aprobado en 2017, que imponga medidas preventivas ante la dramática cifra de 971 mujeres asesinadas por violencia de género desde 2003 y 27 menores asesinados desde 2013, 3 de ellos víctimas de éste año 2018.

En el ámbito laboral, resulta necesario el desarrollo de medidas como:

  • Potenciar el programa de inserción socio- laboral para mujeres víctimas de violencia de género. Desarrollando medidas de actuación y adaptándolo a las necesidades individuales de las víctimas.
  • Difundir y mejorar los derechos laborales de las víctimas de violencia de género, así como garantizar su utilización evitando cualquier tipo de obstáculo o impedimento
  • Trabajar con las organizaciones sindicales y empresariales para el establecimiento de protocolos que garanticen los derechos laborales de las trabajadores en situación de violencia y para una implicación más activa de la Inspección de Trabajo cuando las víctimas sufran perjuicios
  • Negociación de protocolos frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo, y el impulso de la negociación de convenios y planes de igualdad para el desarrollo de los derechos de las víctimas de la violencia de género.

Para luchar contra la violencia machista la estabilidad laboral es fundamental en el entorno de la víctima. La estabilidad económica y la posibilidad de dependencia asegura a las mujeres un entorno más seguro, para ellas y para sus hijos, para superar y afrontar la violencia física y / o psíquica a las que se ven expuestas.

Venimos de años de crisis y recortes brutales en las partidas presupuestarias destinadas a la lucha contra la violencia de género, traduciéndose esto en un mayor número de asesinatos de mujeres y de sus hijos e hijas en los últimos mese, siendo esta última la forma más cruel de maltrato hacia las mujeres. Con el asesinato de los hijos el maltratados busca “matar en vida” a la mujer, un daño perpetuo que la seguirá torturando durante toda la vida.

En muchos de éstos casos, la Justicia no emitió ninguna orden de protección a la víctima, a pesar de haber sido solicitada, por lo que consideramos de vital importancia la sensibilización y la formación con perspectiva de género y de forma específica del personal que atiende a las víctimas en instancias judiciales, centros de salud, servicios sociales, etc. El fin de estas medidas de protección no es otro que evitar que una mujer acabe maltratada, asesinada obteniendo que enterrar a sus hijos, considerando que debe primar la seguridad de los menores por encima del derecho de los padres a ver a sus hijos, cuando se trata de un maltratador.

Es necesario que, tras la aprobación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, esta dotación presupuestaria se traduzca en medidas reales, efectivas, y que no muera ni una mujer más a nomos de sus parejas o exparejas.

En este #25N no vamos a dejar de gritar los nombres de quienes han sido silenciadas y decir bien alto: ¡NI UNA MÁS!