EL PRECIO DE HACER LO CORRECTO

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Concha Andreu Rodríguez. Candidata a Presidenta del Gobierno de La Rioja

“Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde”. Sócrates

El 26 de mayo las riojanas y los riojanos dieron un mandato claro en las urnas: acababa una etapa que ha durado un cuarto de siglo, comenzaba otra en las que las palabras clave eran, cambio, progreso y acción.

Y la propuesta política que recibió ese encargo fue la que me tocaba liderar: la de las mujeres y los hombres del Partido Socialista.

No cabe interpretación alguna del resultado. Solo una incógnita que nos correspondía despejar: si ese encargo iba a pivotar sobre planteamientos más centrados en la búsqueda de la redistribución de la riqueza, la justicia social y el cambio en la forma de entender nuestra sociedad, o un enfoque basado en políticas de corte socio liberal, con menos poder transformador y más previsibles.

Y los socialistas no dudamos: hagamos lo que hay que hacer. Apostemos por aquello que nos parece más justo, aunque sea más difícil.

Al fin y al cabo, hemos aprendido en este cuarto de siglo de gobiernos de marcado carácter conservador en La Rioja que la mayor utilidad para nuestra sociedad radica en asumir las mayores dosis de riesgo en los cambios a realizar.

Jugando a ser lo que no eres obtienes el resultado que no deseas.

Esa búsqueda de la esencia, esa lucha por aportar el mayor valor posible para nuestra Comunidad, es la que iba a presidir toda nuestra actuación en esta nueva etapa: hagamos lo que hay que hacer, sea más o menos difícil.

Para buscar atajos la ciudadanía habría elegido a otros.

Y así, en coherencia con nuestros centenarios principios y conocedores de la compleja problemática a la que se enfrenta La Rioja, planteamos un programa de gobierno que tenía como objetivos crecer, hacerlo de forma sostenida y sostenible y redistribuir de forma justa los resultados alcanzados por ese crecimiento.

Una propuesta de cambio, progresista, que descansaba sobre unos valores innegociables:

  • La igualdad: en su concepto más amplio, la igualdad ante la Ley, en la raíz de la injusticia, la de derechos y oportunidades, la igualdad entre mujeres y hombres. 

  • La defensa de lo público: confiando y potenciando los servicios públicos, su calidad y a quienes trabajan por y para ellos, nuestros servidores públicos. 

  • El futuro: procurando que nuestros jóvenes se queden en su tierra al disponer de una amplio abanico de posibilidades que les permitan llevar adelante sus proyectos vitales, y que aquellos que se han visto obligados a engrosar la amplia lista de riojanos en la diáspora, puedan regresar si así lo desean.
  • La claridad: porque la transparencia no debe ser un eslogan sino una convicción que demuestra la calidad democrática de nuestro sistema y de nuestra sociedad. 


Para poder llevar adelante nuestro programa, plagado de medias progresistas, de cambio, de avance y justicia social, solo debía darse una circunstancia: que el resto de fuerzas progresistas representadas en el Parlamento de La Rioja entendiesen el momento histórico, asumiesen el reto, midiesen sus fuerzas y aportasen lo mejor de si mismas en aras de un proyecto común.

Así, suscribimos con Izquierda Unida el Acuerdo para un Gobierno de Izquierda y de Transformación para La Rioja. Un documento de máximos, con multitud de propuestas para que ese mandato recibido de la ciudadanía, de la gente, que los socialistas decidimos asumir y liderar por el camino de la máxima transformación, fuese posible.

Y durante semanas hemos mantenido negociaciones con Podemos para poder alcanzar un acuerdo definitivo que permitiese la gobernabilidad en nuestra Comunidad.

No tiene sentido ahora entrar a analizar el porqué de la ruptura de la coalición electoral formada por Izquierda Unida, Podemos y Equo.

Lo único cierto es que saltó por los aires. No hace falta interpretar la realidad ni torcer la verdad. Esa coalición ya no existe. Cualquiera que tenga un atisbo de duda, que escuche la intervención de la representante de Izquierda Unida en el Parlamento de La Rioja del pasado jueves.

El resultado final ha sido una negativa reiterada por parte de Podemos a un gobierno de progreso en La Rioja.

Pero he de decir que las negociaciones han sido fructíferas, y que estoy convencida que en las próximas semanas llegarán a buen puerto.

Estas negociaciones he intentado que estén presididas por la empatía, la bondad, la creencia en la fuerza de la política y por los intereses generales.

Tenemos bases sólidas sobre las que continuar construyendo un consenso.

Es, simplemente, cuestión de tiempo, de buscar un equilibrio entre las legitimas aspiraciones de todas las fuerzas políticas implicadas. Todas queremos lo mejor para nuestra tierra, buscamos lo mejor para nuestra sociedad. Simplemente nos queda coincidir en la mejor fórmula para lograrlo.

Vamos a seguir con las conversaciones iniciadas en las próximas semanas. Ninguna de las partes contemplamos una nueva repetición electoral como horizonte. Esto estará resuelto mucho antes.

Nuestras propuestas están encima de la mesa.

Nuestros compromisos, anunciados con luz y taquígrafos.

Nuestra voluntad, firme, avanzando hacia el cambio, el progreso y la búsqueda de la justicia social.

Al fin y a cabo, para eso el Partido Socialista y yo misma tomamos la decisión de poner el reloj en marcha y presentarnos a esta investidura, sabedores de las dificultades, pero convencidos de nuestra capacidad para asumir los retos, superarlos y construir un nuevo futuro para La Rioja.

El gobierno del cambio está en camino.

Hubiera sido más fácil buscar un atajo, acceder a cualquier petición por estrambótica que fuese, obtener un sí y comenzar a andar.

Pero en la vida en general, y en política en particular, el fin no justifica los medios.

Y ya he comentado que si las riojanas y los riojanos hubieran querido a filibusteros en su gobierno, hubieran votado a otros.

A tiempo estamos de lograr un acuerdo.

La propuesta que hemos realizado desde el Partido Socialista a Podemos entendemos que es justa, equilibrada, proporcional y progresista.

De hecho, no hemos mantenido ni una sola conversación en las semanas de negociaciones sobre cuestiones ideológicas, programáticas o sobre medidas concretas. No. El quid de la cuestión estaba en otro sitio. Reinterpretando la voluntad de la gente y reinventando el principio de proporcionalidad.

Me niego a aceptar esa frase tan manida: la política es el arte de lo posible.

No

La política es el arte del cambio: y cuanto mayor sea la capacidad de los artistas, más profundo será esa fuerza motriz que se nutre de la sociedad y que, obligadamente, debe devolver más, mucho más de lo que recibe.

Entramos en una época en la que la que las leonas debemos imponernos a los corderos.

“La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía”. Aristóteles